Llegue y no estabas. Apareciste con toda tu gran inmensidad. Tu sonrisa antes que vos. Me abordaste con tu abrazo, me envolvió, me rodeo, sentí, me confundí y quise volver a repetir. Recuerdo un camino de luces en la noche, tu mano anido en mi pierna, te tome con la mía, me aferre a ella y allí se quedaron. Nada recuerdo de que hablamos. Solo girabas, girabas dibujando círculos sin llegar a ningún lado. Nada había. La excusa perfecta para detenerte y observar quien sabe que animal salvaje. Por un instante, no sé en qué momento, toda yo era cubierta por vos. Inesperadamente, desbocadamente, avasallaste hacia mí. Aún no logro discernir el segundo preciso de tu emboscada. Tan cerca, tan dentro, sentí fundirme inquebrantablemente. Nada nos detuvo. La excusa eras vos, era yo, era nosotros. Ahí es donde todo comenzó. (a Al)
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Intentos
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Giro en mi centro. Me traslado, no dejo de recorrer espacios. Se mezclan imágenes, unas con otras se entrelazan, se bifurcan esperando un Alto. Ahí estas, cálido, sublime, correcto. Brota el ansia, el deseo caído. La emoción embarga un esperar perpetuo. No llega. Queriendo encontrar lo que no soy. Lo que no puedo ser. El ansia nuevamente lo lleva a recorrer mi cintura vacía. Sus dedos se introducen, me rozan, me conocen? No llegan a tocarme. I do not feel ... y la sed, no pude disipar. Me veo en su mirada, lejana, ausente, no estoy allí, intuye alcanzarme. En vano me acerco, observo a distancia. Fuga. Insensiblemente brutal soy, despiadada, vil, intransigente. Pérdida, desconsuelo. No logro que me alcances.
Cold Shower
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La mano se extiende al frente, queriendo atinar la llave exacta que pueda aniquilar este vacío asfixiante. Su estadio es inquebrantable. El vicio que oprime su esencia consume su aliento lascivo. A solas, este sufrimiento impropio deja al descubierto sus carnes humeantes, su avidez de quemarse. Tormento a punto de estallar en pedazos hasta el paróximo. Sin revelar la inmensa agonía que provoca su ausencia. Caen fulminantemente en estampidas gotas gélidas, en la elipse de su férvida piel más sedienta, recorriendo furtivos acantilados, rebozados de sudor, acariciando los vellos más bellos, sosegando su infinito deseo. En vertical, eréctil, sus dedos penetran, se mojan viscosos en su intenso delirio. Intenta sucumbir en extremidades ajenas donde el dolor se convierte, se transforma.
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Resisto. No son, no deben ser. Una y mil veces cruzo a destiempo, y detengo. Recuerdos. Aún perduran en espacios disolubles. ¡eaa!! No debe ser. Celebremos con sabores de lenguas desdeñadas, Soy jauría desbocada Soy ovejas que pacen en la dehesa de tu llano, emergente de avidez, intransigente. Llovida en tu sudor perpetuo... Soy. Lo que no debe ser.
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Espere, esperaba, espero, tiempo insípido mojado. Aquí estas. Desgobierno osado formando en mí, con ávida dulzura tu danza retráctil que interrumpo.Comprendo el dibujo que producen tus palabras en mis bríos. Efímeros surcos de mi mente recorres cuando dejo de agitarme a tu antojo. Resisto las espinas de tus dedos que yerguen mi sepulcro. No remuevas el musgo acrecentado que protege mis falencias. Deja de trenzar mis rendidos sentimientos. Disipa los soles que arden cada día. Resigna tu importancia, hostiga mi cansancio. Renuncia.
Algo de lluvia para vos.
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" Buenos Aires, otra vez llueve. Me lleva como dormido el ruido sobre los techos y las ventanas. Cada gota que estalla, lo hace tristemente, de manera irreversible; desde tan alto termina en nada, en esa especie de muerte general y olvidada en charcos y desagües. No sé si la lluvia piensa, o sabe, o tiene también esa sensación de no haberse recuperado nunca del golpe de haber nacido; pero su vida breve y vertiginosa tiene la particular costumbre de atravesarme cuando cae, de llamarme mientras corre con su voz ronca y entrecortada tan así, típica del agua, tan lágrima y nostalgia." De Leonardo Vinci
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Duelen mis ojos. Recordarte en mi cocina, frente a mi ventana, en mi cama sumergida en rojo. Desplazo los recuerdo de lugar, esperando no ver-te. Vacio que tragas mi garganta arenosa, tu sabor amargo k dejaste. En las noches deambulo por tus calles, muda, sin rastros. Soñé tantas veces, tantas cosas que me despierto sin vos y me levanto sin mi. Ahora puedo ver como duele el tiempo, y las horas, pero no entiendo la razón del porque hoy dejo de volar
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La observo mirándome. Dueña de los últimos suspiros. Emerges como icono ominoso ante mi incuria confinada. Acaricio a distancia. Silueta imperfecta. Cubierta de hiel sombrío, coagulado. Percibo muy cerquita el susurro entre mis cabellos, llamándome. Mis sentidos se aceleran, deseo con ávida pretensión recorrer su vasto cuerpo congelado; dimitir, fenecer. Me quiere solo en lo oprobio. Me agota el juego de llevarme. Excita mis entrañas, endurece nervios, tejidos, arterias. Me abandona. Vuelve, siempre vuelve.
Blood
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Fascinante. Me parece fascinante observar con lentitud esa pequeña construcción de ríos en tu piel. Emerge genuino, exacto sobre ese minúsculo orificio inquebrantable que he creado para mí. Apenas posar mis labios; sentir tu ritmo, lánguido, imperceptible. Creció bestial una furia notable de espanto irreconocible. Desee beberte. Vaciar tus venas. Ahogarte en aire implícito. Volví furiosa a internarme repetidamente en vos. Suspendo. Recorro agitada, en silencio tu quietud exangüe. Admiro enajenada tu mirar infinito. Me detengo. Siento las sales de tu líquido recorrer mi lengua, mi boca entera. Disfruto el minuto eterno de tu ausencia.
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El calor sofoca tu esquelética escultura. Abandonada a la suerte de tu propia historia. Emerges colosal entre matas, espinos, yuyales que abrazan raíces y centro de tu imperio perdido. Cercada te encuentras. Exilian tu acceso. Aun así, te muestras desnuda, íntegra, solemne, berreando.Ayer. Veía lejana tu figura espectral. Rodeada de nada y secreto.Ahora. Rusticas mentes ignoran tu beldad desmantelada. Se acercan. Te ocultan. Cuidan tu descuido en metálicas redes empobrecidas.
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Tejo mantas con tus venas rojas. Utilizo las azules en los extremos. La piel, lo más difícil de extirparte, pero soy experta en desgarrar quebrantos. Con ojos de niños decoro vestidos y con sus deditos entrelazo. Tu centro, peligroso. Lo sumerjo en ciénaga pútrida por horas, aun así me fascina su dureza y su costra bífida. Meticulosamente secciono las cavernas de tu sexo con dulzura, añoro lo viril que era. Inmóvil, miras mis manos y lloras sangre. Como toque personal, mis creaciones dejan una estela purpúrea a su paso y engullo a quien lo viste.
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... durmieron juntos por última vez, ella lloró y él se abrazó a ella y lloró también, pero las lágrimas no duraron mucho, enseguida la pasión erótica se apropió de ellos y, gobernándolos, nuevamente los desgobernó hasta el delirio, hasta lo absoluto, como si el mundo no fuese mas que eso, dos amantes que uno a uno interminablemente se devoran ... Saramago
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Callao nos envuelve en su noche de luna. Centellantes luces transitan tu calle, circundando inesperados besos sin tiempo. Así recuerdo el ayer tan cercano. Despedida, y reencuentro El giro por Corriente apresó la marcha hasta tu centro fálico, Buenos Aires. La distancia me demuestra que el destino fue la excusa inexorable de encuentro. Callao nos rodea con caricias sugestivas, embriagando en deseo, ausencias lejanas.