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Mostrando entradas de 2011
Espere, esperaba, espero, tiempo insípido mojado. Aquí estas. Desgobierno osado formando en mí, con ávida dulzura tu danza retráctil que interrumpo.Comprendo el dibujo que producen tus palabras en mis bríos. Efímeros surcos de mi mente recorres cuando dejo de agitarme a tu antojo. Resisto las espinas de tus dedos que yerguen mi sepulcro. No remuevas el musgo acrecentado que protege mis falencias. Deja de trenzar mis rendidos sentimientos. Disipa los soles que arden cada día. Resigna tu importancia, hostiga mi cansancio. Renuncia.

Algo de lluvia para vos.

" Buenos Aires, otra vez llueve. Me lleva como dormido el ruido sobre los techos y las ventanas. Cada gota que estalla, lo hace tristemente, de manera irreversible; desde tan alto termina en nada, en esa especie de muerte general y olvidada en charcos y desagües. No sé si la lluvia piensa, o sabe, o tiene también esa sensación de no haberse recuperado nunca del golpe de haber nacido; pero su vida breve y vertiginosa tiene la particular costumbre de atravesarme cuando cae, de llamarme mientras corre con su voz ronca y entrecortada tan así, típica del agua, tan lágrima y nostalgia." De Leonardo Vinci
Imperfecta,  sobre márgenes vagos vuelan mis sueños desertados, Comerás de mí por las noches. Al despertar,  me veras surgir entre cabellos enmarañados,  infantil Reirás al verme,  convertida en lo que soy. Morderé mi labio, el inferior pensando en vos,  cuando…. touch me
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Duelen mis ojos. Recordarte en mi cocina, frente a mi ventana, en mi cama sumergida en rojo. Desplazo los recuerdo de lugar, esperando no ver-te.  Vacio   que tragas mi garganta arenosa, tu sabor amargo k dejaste. En las noches deambulo por tus calles, muda, sin rastros. Soñé tantas veces, tantas cosas que me despierto sin vos y me levanto sin mi.  Ahora puedo ver como duele el tiempo, y las horas, pero no entiendo la razón del porque hoy dejo de volar
La observo mirándome. Dueña de los últimos suspiros. Emerges como icono ominoso ante mi incuria confinada. Acaricio a distancia. Silueta imperfecta. Cubierta de hiel sombrío, coagulado. Percibo muy cerquita el susurro entre mis cabellos, llamándome. Mis sentidos se aceleran, deseo con ávida pretensión recorrer su vasto cuerpo congelado; dimitir, fenecer. Me quiere solo en lo oprobio. Me agota el juego de llevarme. Excita mis entrañas, endurece nervios, tejidos, arterias. Me abandona. Vuelve, siempre vuelve.

Blood

Fascinante.  Me parece fascinante observar con lentitud esa pequeña construcción de ríos en tu piel. Emerge genuino, exacto sobre ese minúsculo orificio inquebrantable que he creado para mí.  Apenas posar mis labios; sentir tu ritmo, lánguido, imperceptible. Creció bestial una furia notable de espanto irreconocible. Desee beberte. Vaciar tus venas. Ahogarte en aire implícito.  Volví furiosa a internarme repetidamente en vos.  Suspendo.  Recorro agitada, en silencio tu quietud exangüe.  Admiro enajenada tu mirar infinito. Me detengo.  Siento las sales de tu líquido recorrer mi lengua, mi boca entera.  Disfruto el minuto eterno de tu ausencia.
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El calor sofoca tu esquelética escultura. Abandonada a la suerte de tu propia historia. Emerges colosal entre matas, espinos, yuyales que abrazan raíces y centro de tu imperio perdido. Cercada te encuentras. Exilian tu acceso. Aun así, te muestras desnuda, íntegra, solemne, berreando.Ayer. Veía lejana tu figura espectral. Rodeada de nada y secreto.Ahora. Rusticas mentes ignoran tu beldad desmantelada. Se acercan. Te ocultan. Cuidan tu descuido en metálicas redes empobrecidas.
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Tejo mantas con tus venas rojas. Utilizo las azules en los extremos. La piel, lo más difícil de extirparte, pero soy experta en desgarrar quebrantos. Con ojos de niños decoro vestidos y con sus deditos entrelazo. Tu centro, peligroso. Lo sumerjo en ciénaga pútrida por horas, aun así me fascina su dureza y su costra bífida. Meticulosamente secciono las cavernas de tu sexo con dulzura, añoro lo viril que era. Inmóvil, miras mis manos y lloras sangre. Como toque personal, mis creaciones dejan una estela purpúrea a su paso y engullo a quien lo viste.
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Todo se diluye en sus dedos fálicos. Una extensa agonía se esparce en hilos viscosos, saturando el escape. Huida desertada. Creyó saber que la búsqueda inexorable de sí, debía hallarla por calles huérfanas, estériles, castas. Debió sentirse confundida.